Texto y Fotos: Mariano Paczko
Con el comienzo de una nueva temporada de pejerrey, y la expectativa de ir a un lugar cercano y rendidor, se nos vino a la cabeza uno de los mejores lugares que rindió en pleno verano: La Saladita de Monasterio
Los datos de la muy buena pesca, nos incentivó emprender esta nueva salida con mi amigo Adrián y su padre, un gran personaje llamado el Pocho. Este hermoso espejo de aguas claras, que como ninguno se resiste a perder su nivel, posee una media de metro y medio de profundidad. Curiosamente no recibe agua de ningún afluente, su principal nivelador son las aguas surgentes que se brotan por debajo de la laguna.
A comienzos de enero fue la única laguna que visite, en donde fácilmente se llegaba a la cuota de pesca (25 piezas por pescador). Siempre con el viento como aliado y en donde llegamos a pescar con temperaturas de hasta 35 grados. Aunque muchos no lo crean la flecha de plata es una especie que se la pesca todo el año, y es en esta época donde se encuentran los verdaderos apasionados de esta especie.

Elegimos el viernes santo feriado, en vísperas de Pascuas, fecha en donde se dice que históricamente no se pesca nada. El día comenzó “de diez” y con mucha suerte a favor, hablando con Cacho (encargado de la laguna) unos días antes y no pudiendo hacer ninguna reserva, la entrega de botes iba a ser por orden de llegada. Arribamos al lugar a las 6,15 de la mañana, teniendo adelante dos autos y detrás unos 6 más. Nos enteramos al entrar al camping que el último bote que quedaba era para nosotros, y nos asombramos al entrar al predio muy bien cuidado y con bastante arboleda. Estaba colmado de carpas y de pescadores que esperaban desde el día anterior a poder embarcarse en este feriado de viernes santo.
Emprendimos la navegación a las 8 de la mañana, el día y las condiciones se encontraban inmejorables, con vientos leves a regulares, soleado y con una temperatura agradable, quizás un tanto elevada para realizar la pesca de pejerrey, pero como dije anteriormente esto no afecta mucho a esta laguna.
Cruzando información de la gente que había estado en el lugar, más datos de colegas y amigos, la pesca se venía dando anclado en las zonas cercanas a los juncales. Terco y fiel a mis experiencias veraniegas en el lugar y me lancé a realizar la pesca al garete modalidad muy rendidora, y que se suele usar para encontrar la zona de pesca para después anclar.
Pero mi motivo no era ese, empezamos gareteando bien por el centro de la laguna aprovechando todo el largo del espejo El día empezó muy bien, tirando las líneas al agua, controlando un garete ni muy lento ni muy veloz, con un viento de unos 12 kilómetros. Clavé mi primer pejerrey, un lindo ejemplar de 30 cm. que salto fuera del agua cabeceando con una fuerte vigorosidad.

Teniendo en cuenta la luna llena presente hasta altas horas de la mañana, y siendo el primer ejemplar del día, esperábamos una jornada buena. Los piques si bien eran espaciados, en nuestra primera gareteada pudimos realizar varias capturas, rindiendo mejor la zona en donde moría el viento. Con el correr del día nos dimos cuenta, que las mejores pasadas se daban en todo el largo de la costa opuesta de pesquero. Donde más fuerte era el viento, más piques y mejores tamaños teníamos. En promedio la mayoría rondaba los 30 cm y el más grande fue un “matunguito” de 37 cm, que para una laguna a 150 Km. de Capital (con la sequía actual) es un muy buen ejemplar.
La Pesca
Lo que nos llamó poderosamente la atención cuando gareteabamos era la poca actividad de dientudos, en donde su filet como carnada fue lo que mejor rindió durante el verano marginando así totalmente la mojarra.
Cuando hicimos un párate al medio día para almorzar, nos anclamos y aparecieron de la nada, situamos la embarcación cerca de los demás botes, en donde vimos que en casi toda la mañana no se habían movido del lugar. Sacamos varios pejerreyes y dientudos que nos sirvieron como carnada, la cual en ningún momento tuvo sus frutos. Otra observación fue ver como disminuía el tamaño de las piezas cuando anclamos.
Técnicas
Pescamos siempre con líneas de tres boyas medianas, preferentemente palitos que marcaban muy bien el pique (era muy franco). Las brazoladas fueron de 50 cm del 0,30 mm. Ante la claridad del el agua se probo con total éxito el fluorocarbon de la marca Climax (invisible debajo el agua) que rindieron mejor cuando mi compañero Adrián lastró con municiones pasantes de 0,20 gr. sus tres brazoladas. El anzuelo utilizado fue el Nº 4 de la serie B10 de Gamakatsu, muy clavador y con una gran duración de filo. La mejor carnada fue la mojarra enhebrada en el anzuelo de cola a cabeza y rematando con una pinchada, apenas de la colita, dándole mejor movimiento.

Utilizamos cañas de 4 a 4.20 m de la marca Lexus, en mi caso el modelo Traveler que presenta una muy buena clavada a distancia. Y reels como el Daiwa Regal XIA 2000 que nos permitían almacenar 100 metros de multifilamento Climax del 0,16 mm, que nos facilita en un 90 % las clavadas a distancia, con piques que normalmente se daban a unos 50 metros del bote.
Resultado final
Como fin del día de pesca, y con perspectivas no tan buenas con antecedentes sobre estas fechas, Monasterio nos demostró que pasa un muy buen momento: tiene pejerreyes de todas las medidas y que si uno trabaja la “zona de pesca”, hace diferencia con las demás embarcaciones. Esperemos que todos tomemos conciencia que estamos ante un ámbito que nos puede salvar la temporada. Cuidemos el recurso, respetemos las medidas mínimas y cantidades, así este espejo de agua nos puedan seguir dando estas satisfacciones en el futuro.
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