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Por Diego Flores (Fotos Diego Flores, Weekend y Pescanautas).
“...en el mar, quien descubre el jigging difícilmente
vuelva a tocar una carnada en su vida...”
El jigging desembarcó en el Mar Argentino a través de especies emblemáticas como el pez limón o falso salmón de mar. Una pesca en "boca de todos", pero practicada por pocos debido a su costo económico y sus dificultades deportivas.
Cuando empezó la “fiebre de los fierritos” imaginé que su explosión no se iba a dar por las especies mayores, sino por la gran masa de pescadores que se aventura en embarcaciones menores en todo el litoral bonaerense tras las especies más comunes y abundantes. Sin embargo la realidad hasta hora es distinta: todavía el gran público, está muy lejos de descubrir la pesca más simple y deportiva que nuestro mar puede depararnos.
Todo con costos y requerimientos de equipos al alcance de todos. Este verano con su equipo de spinning y una cajita con media docena de jigs intente una pesca nueva que lo hará disfrutar a lo loco. Y piénselo como un camino sin retorno…..
Forma correcta de anudar el jig, a travez de la argolla sólida. Cuando lo cuelgue en un pasahilo no lo haga en el centro (lastimaría la pastilla de óxido), sino en una de las patas metálicas.
¿Qué es el Light Jigging?
Básicamente es un jigging liviano, destinado a especies costeras en fondos bajos. El significado de “light o liviano” es un adjetivo muy relativo, inherente a cada ámbito o localidad. Liviano no significa lo mismo en Maldivas o Australia, que en Claromecó o Villa Gesell.
En nuestro país podríamos considerar light, a una pesca costera de entre 3 y no más 15 m (20 m a lo sumo) destinada a especies de escama como pescadillas, corvinas, palometas, anchoas, bureles, lenguados, roncadoras, pez palo, besugos, chanchitos, castañetas, meros, etc. Peces cuyo peso promedio va de 1 a 3 kg, con portes máximos que rara vez pueden superar los 5 kg.
De hecho, en nuestro mar existe una marcadísima tendencia a la piscivoría (las lisas son uno de los pocos peces verdaderamente vegetarianos) y prácticamente no existe una especie que no se tiente con la imitación de un forrajero en problemas. De hecho se han cobrado peces tan poco imaginados como gatusos, melgachos, chuchos y rayas, bien clavados de la boca. Y la lista sigue….
Ferchu y una hermosa corvina capturada en Mar Chiquita con un jig Lexus Wall-S.
Equipos necesarios
Mientras el Deep Jigging (sobre todo en su versión "speed o japo") impone altos costos y requerimientos de equipo, el Light Jigging demanda elementos que se encuentran en la casa de cualquier pescador.
Pensando en estas condiciones y jigs de 40 a 60 gr. (como una barbaridad 100 gr. para un pirking lento) basta con un equipo tradicional de spinning o bait casting de tararira o doradillo. Este equipo en apariencia “liviano” se adapta perfectamente a esta técnica y nos brinda las más descojonantes sensaciones de pesca.
Izquierda: reel Daiwa Exceler 3000, cargado con multifilamento Climax Amarillo. Arriba derecha: caña Daiwa Triforce y Reel Megaforce 100 H, después de una dura sesión de light jigging en Mar del Plata. Abajo derecha: nuevo reel Exceler 100 H.
El reel merece un poco más de atención, ya que carga con el mayor esfuerzo, y en el mar nunca se sabe que puede prenderse del otro lado. Tanto en rotativos como en frontales se recomienda que el cuerpo o frame sea metálico (no es excluyente, pero si muy recomendable). Otro tanto tiene que ver con los rulemanes, que sin ser blindados deben ser de calidad. Se le agrega una manija metálica con grip ergonómico, y un pick-up reforzado. En mis pruebas personales me dio un resultado superlativo el Daiwa Exceler 3000, que responde a todas estas características.
Dentro de los rotativos low profile mi añoso y “cascoteado” Daiwa PR 100, rindió de maravillas en mis pescas marinas tras besugos, castañetas, chanchitos y peces palo. Y a pesar de no ser especifico para agua salada ni estar especialmente diseñado para este uso, con el correcto lavado y aceitado después de cada salida, sigue funcionando como el primer día. En actualidad se trata de un modelo discontinuado, pero no dudamos que su reemplazante, el Exceler 100 H (con más innovaciones tecnológicas) tiene que cumplir esta función igual o aún mejor. Si la idea es invertir un poco más el Coastal de Daiwa es un “fierro” específicamente diseñado para los rigores del agua salada.
En cuanto a la carga bastan con 100 m de multifilamento Climax 0,18 o 0,20 mm (ideal para la modalidad por su falta de estiramiento), rematado con una bajo de nailon neutro de 2 o 3 m del 0,50 o 0,60 mm (ej. Climax gris).
Diferentes jigs livianos Lexus, aplicables a la práctica de Ligth Jigging
La difusa frontera entre el Spinning y el Light Jigging
Una de las particularidades de esta pesca es la versatilidad (podemos pasar del jigging al spinning de superficie con solo cambiar el artificial). En aguas bajas el trabajo vertical no es tan necesario, pudiéndose explorar recuperaciones en distintos ángulos. Pescando anclado en fondos arenosos me dio muy buenos resultados una técnica que llamo “la pulga saltarina”: consiste en lanzar un jig corto asimétrico (mi preferido es el Lexus Sardine) unos 20 o 30 metros y traerlo golpeando el fondo con saltitos cortos y rítmicos.
Junto a jigs livianos del tipo Sardine, Curve, Wall-S de Lexus o Williamson Benthos, podrá intentar con cucharas ondulantes pesadas del tipo ABU Toby, Hammer o Atom, o las Lurh Jensen Cast Champ, completamente mortales para cazadores veloces como anchoas o palometas. Incluso experimentar con mucho éxito montajes carolinas de pecesillos o gusanitos de goma tipo Lexus con plomos pasantes livianos. Logrando un gran suceso con peces que toman su alimento más lento y pegado al fondo (ej: corvina rubia).
El modo de accionar los artificiales es muy sencillo, teniendo en cuenta que la variada normalmente se practica anclado. Si buscamos especies de fondo, el trabajo más apropiado es el pirking, que consiste en rebotar el artificial con movimientos lentos entre el fondo y no más de 2 metros sobre él.
Anchoas de este porte, muy comunes en todo nuestro litoral marítimo, son una captura espectacular en spinning liviano. Esta tomó una cuchara Blue Fox Moresilda, trabajada en forma vertical como un jig.
Si aparecen las estrellas indiscutidas del Light Jigging (anchoas o palometas) la recuperación tiene que ser más rápida cubriendo toda la columna de agua. Ante apretados cardúmenes de estos feroces cazadores es frecuente que se produzcan cortes por mordidas en el multifilamento. Trate de usar colores neutros y un bajo de fluorocarbono de al menos 2 metros de 0,70 mm (tipo Haruna Sea Master). Se lo digo por experiencia, ya que perdí dos de las mejores anchoas de mi vida por usar cables de acero o bajos cortos. En este caso, se utiliza el nudo Clinch Improved y se agradecen cañas de pasahilos anchos, para que los nudos no generen roces o trabazones en el lanzamiento.
Experimentos “livianos” en agua más profundas
Experimentando Ligth Jigging en una jornada de pesca de altura. Atrás, el capitán Mariano de la Rúa con el equipo reforzado comunmente utilizado.
Esta temporada es mi tercera tras los limones, y después de rumiar varias ideas durante el invierno, me puse como meta pescarlos con equipos realmente livianos. Mi elección recayó en una caña Marine Sports de grafito sólido de 6,1 pies (marcada para 15-30 libras, pero en realidad bastante menos) y un reel Team Daiwa Luna 203 cargado con multifilamento Climax 0,22 mm. El principal inconveniente de este equipo pasa por la imposibilidad de desarrollar alta velocidad en el jiggeo (60 cm. por vuelta de manivela contra 105 cm. de mi Stradic 8000). Conclusión: lo tenía exclusivamente preparado para cuando el pique estuviera firme, con jigs livianos de hasta 120 gr. (un Shimano Butterfly green/gold).
Como este año todavía no pude dar con esta situación (de hecho todavía no pude pinchar un solo limón en jigging) en mi última salida marítima me volqué al pirking de meros. Los 35 m marcados por la ecosonda me intimidaron un poco, pero me decidí por un jig Williamson Bentos rosa de solo 100 gr. (como dice mi amigo Nico, marinero de Mariano de la Rúa: "el rosa siempre paga”). La bajada era más lenta que con jigs de 200 o 300 gr. A pesar de ello llegaba bien al fondo y no tenía demasiados problemas en mantener la verticalidad. Ahí nomás me sorprendieron unos señores meros, algunos cercanos a los 3,5 kg, La sensación de pesca fue realmente inigualable, con empacadas y corridas nunca pensadas para este pez. Sin quererlo redescubrí un nuevo pirking de meros, y quedó claro (si el mar lo permite) que este equipo será mi primera opción con la especie. Me imagino lo que puede ser enfrentar los cardúmenes de los grandes meros de octubre o noviembre. Solo pensarlo me pone la piel de gallina, impresionante!!!

Los meros son peces poco migradores, que pueden capturarse en jigging durante casi todo el año.
Antes de despedirme les comento un pequeño descubrimiento, fruto del ocio creativo: hasta el momento siempre había jiggeado con multifilamentos de color neutro (básicamente pensando en lo mañero que es pez limón). Esta vez utilicé Climax Amarillo y descubrí que pirkear con colores flúo no afecta la pesca y aumenta notablemente nuestro control del “elemento”. Vemos mejor y más profundo la línea, evitando enredos con nuestros compañeros y mejorando la verticalidad del trabajo.
Esto es apenas el comienzo. Los manjares del light jigging y el spinning marino están servidos a la mesa. Como siempre una copa en alto por la pesca de artificiales y líneas tensas…
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