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Y el ganador es…
Como todos los años, en diciembre se realizó una nueva edición de La Fiesta Nacional de la Boga, en Vicente López. Ahí estuvimos y terminamos con premio y todo.
Por Mariano Paczko
Requiere de toda la destreza del pescador porque hay que saber detectar el pique, clavar en el momento preciso y, como la captura se realiza con equipos livianos, siempre demanda una lucha intensiva. Por todo esto, la pesca de la boga es una de las más lindas para practicar.
Desde hace 21 años el Club Belgrano de la localidad de Vicente López (Buenos Aires) organiza la Fiesta Nacional de la Boga, que congrega una cantidad de lanchas de distinta envergadura . Gracias a una invitación de Adrián De Brito -integrante de la comisión directiva del club y cliente de nuestro local Dolphin Pesca- y Daniel Garbossa, participamos de este conocido concurso de pesca donde los socios y los no socios del club renuevan cada año sus expectativas para saber quién es el nuevo campeón.

Preparados, listos…
Las bases del torneo eran simples: solo se podía presentar una pieza por pescador y, era a la pieza de mayor peso y en caso de igualar se definiría por su longitud. La pesca se tenía que realizar con líneas de fondo de dos anzuelos, la carnada era totalmente libre y el máximo de tripulantes por embarcación era de tres personas.
Como ocurre con todas las fiestas, los preparativos fueron intensivos y, según el pronóstico, el tiempo estaría bueno, con vientos leves a moderados del sector sur rotando a regulares del sudeste para la tarde.
Con el objetivo de no perderme ningún detalle, llegué al club bien temprano. Los participantes ya estaban preparados y empezaron a sacar las lanchas, equipos, y carnadas. Cada una de las 22 embarcaciones participantes fueron puestas en el agua de este majestuoso río que tanto en invierno como en verano nos permite pescar todo tipo de especies.
La orden de largada estaba latente y todas las lanchas sintonizaban el mismo canal de radio para escuchar la voz de arranque. A toda velocidad, pero a un ritmo seguro, mi compañero puso rumbo hacia la cancha donde estaba permitido pescar. Luego de cinco minutos de navegación y habiendo pasado el muelle del Club Olivos, buscamos fondear la embarcación de proa a unos 500 metros del conocido muelle de Anchorena. Esta es una zona muy rendidora para pesca de boga ya que hay muchas piedras y mejillones asiáticos, que son su principal fuente de alimentación.

Pique y paciencia
Comenzamos el día con muchas expectativas. Había un viento moderado que hacía rolar bastante la embarcación hacia los costados. Como todos sabemos, la pesca de fondo es una pesca de espera y requiere paciencia; a esto se le agrega que la boga tiene un pique muy sutil, así que completamos el “combo” ideal con la expectativa de poder pinchar alguna.
Empezamos con una línea de dos anzuelos, brazoladas de unos 60 cm y plomada pasante, de 50 gramos. La carnada que estaba rindiendo mejor era la masa que casi todos los pescadores sabemos hacer y de la cual seguramente más de uno no quiere revelar el secreto de su preparación.
Al cabo de unos minutos empezamos a clavar algunos bagres amarillos, pero de bogas ni hablar. Quizás las condiciones no eran las apropiadas: estaba creciendo y el mejor pique se estaba dando en bajante. Con el correr de las horas, el día se presentaba pésimo y todas las radios decían lo mismo. Que solo había algún que otro pique y algunas apenas daban la medida reglamentaria para el concurso (40 cm) mientras que otras, como la nuestra, ni siquiera habíamos podido pinchar una.
En este tipo de pesca se recomienda mantenerse anclado en un lugar y cebar constantemente con maíz, para que la boga se acardume, o provocando el acercamiento de algunos ejemplares a la zona de pesca.
Hacia el mediodía, con la bajante ya firme y el viento clavado del sudeste, sentíamos los piques. Cuando concreté la captura afirmé la puntera de mi caña hacia arriba de forma muy sutil y, sin apurar, pude sacar la primera de las bogas de ese día
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Lo mejor es la variedad
Una de las claves a tener en cuenta es el uso de diferentes carnadas. Siempre hay que contar con varias opciones como salamín, chorizo colorado, panceta y maíz prehumedecido con agua, que hace que lo podamos pinchar con facilidad en el anzuelo. Este maíz también se puede preparar de diferentes formas y en mi caso suelo utilizarlo de dos maneras: la primera con vainillín (esencia de vainilla) y jugo de naranja, y la segunda lo dejo fermentar unos días al sol preparando varias botellas y generando un maíz con un olor sumamente desagradable, pero muy efectivo para pescar.
Otras de las carnadas que jamás pueden faltar (y más en los comienzos de temporada) son la lombriz blanca mediana y la carnada blanca, como el mismo filet de boga y el filet de sábalo que es sumamente grasoso y muy tentador para esta especie. Finalmente, otra opción es usar la masa (ver receta en recuadro).

Sorpresa final
Los resultados más importantes se dieron cuando ya estaba finalizando el día de pesca. Se obtuvieron varias capturas y lo que mejor funcionó como carnada fue el chorizo colorado cortado en pequeños daditos que permitía dejar la punta del anzuelo perfectamente descubierta. Unos de los momentos de mayor acción fue cuando mi compañero Adrián -luego de hacer un excelente tiro hacia la zona donde se habían concentrado los peces por el maíz arrojado- clavó una boga haciendo vibrar la puntera de la caña. Pensamos que no era una pieza muy grande ya que venía hacia la embarcación casi sin cabecear y sin demandar mucha salida de nylon. ¡Cual fue nuestro asombro cuando vimos el lomo! Agarramos el copo de inmediato pero, lamentablemente, este terrible ejemplar de boga se puso rabioso cuando vio la embarcación y se sacudió tanto que se desprendió del anzuelo. Si hubiéramos tenido la suerte de haberla izado, por lejos habría ganado el torneo.
Llegada ya la tarde y con el fuerte viento del sector sudeste que pasó de moderado a regular y un poquito más, emprendimos la vuelta antes de lo previsto. Haciendo el recuento, los tres habíamos podido presentar piezas para el pesaje final. Todo estaba perfectamente organizado y, uno a uno, los participantes seguían con atención el trabajo de los fiscales. El primer lugar lo obtuvo un ejemplar de 1,750 kilos que se llevó importantes premios relacionados a la pesca y, por nuestro lado, una de las cinco bogas que pescamos durante la jornada nos valió el quinto puesto del torneo. Así finalizó esta exitosa edición número 21 de la Fiesta Nacional de la Boga: en un salón donde nos esperaba un exquisito lunch y con una cálida entrega de premios, donde todos los participante después de una jornada a toda pesca, pudimos terminar un día sumamente agradable entre amigos con un clima sumamente familiar esperando ya el próximo evento.

Para preparar la masa
Mezclar dos partes de harina de trigo y una de harina de maíz. Se agrega agua y se amasa hasta lograr una cierta consistencia. En este proceso se puede agregar todo tipo de condimentos como vainillín, adobo para pizza, ají molido, queso de rallar, orégano, etc. Una vez finalizado este proceso hay dos formas de terminarla: una consiste en cortar trozos de 10 cm de largo y ponerlos a hervir unos 5 minutos para que la masa se cocine y se endurezca; luego se la deja secar un poco y se la envuelve con un trapo húmedo, dejándola en la parte menos fría de la heladera. La segunda forma es agregarle azúcar al preparado inicial; esto genera que con el frío de la heladera se endurezca y sea más consistente (pero no tanto como con el hervor de agua).

Equipos utilizados
Reeles: los equipos son muy livianos y se recomiendan reeles rotativos. Pueden ser los de alto perfil, como un Abu García 5500, Daiwa Millonare 250 o bien un elite de gama como el modelo Luna 253 de Daiwa . También están los de bajo perfil popularmente conocidos como “huevitos”. Los modelos sugeridos son Exeler 100H o Zillion 100SHA, ambos modelos de Daiwa, o también los potentes Curado de Shimano. Con respecto a la carga del nylon, se aconseja del 0,28 al 0,33 de la marca Climax como el modelo Hi-tec (color turquesa), que es más resistente a los nudos y otorga mejor combinación de dureza y elasticidad.
Cañas: generalmente es de 2,50 metros. Para tener en cuenta: marca Fivestar (modelo fx 802xhfb de 8 pies) o la Shimano Clarus (modelo 86m-2A de 8,6 pies). Otra recomendable es la Temple 2504 acción liviana, que es muy sensible de punta y potente pasando los primeros 40 cm de caña (para mí, son las más lindas para usar).
Líneas: las armamos con madre del 0,40 y brazoladas del 0,35. La brazolada se usa de este diámetro porque como el nylon roza constantemente la tosca y los mejillones, así evitamos cortes.
Plomadas y anzuelos: preferentemente pasantes, de forma plana como la cajón de 40 gramos o la almeja de 50 gramos fija. En anzuelos es fundamental usar los mejores, como los Gamakatsu de las series 12033 y 12288 ambos de paleta y número 13. También el número 6 de ojal de la serie 66810.


Los ganadores
Categoría mayores
1er puesto Mendoza, Juan
2do puesto De Ruvo, Miguel
3er puesto Sascaro, Blas
4to puesto Prieto, Jorge
5to puesto Paczko, Mariano
6to puesto Bertineti, Mario
Categoría cadetes
Leguizamón, Patricio
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